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Cuidado con el líder

Bloguero Rafael Medina

Antes de comenzar, me gustaría aclarar que no soy de los que apoyan la idea de estar poniendo el tema del liderazgo como un tópico central en todas las áreas. Esto porque actualmente hablar de líderes es más un cliché que un sentimiento real de querer formar personas capaces de ejecutar esta habilidad. Sin embargo, traigo el tema debido a que lo mencioné en mi artículo anterior.


Es bien sabido que el verdadero líder no es aquel que dice serlo, sino aquel al que las personas consideran líder. Aunque existe una confusión de características entre el líder y el directivo (cuyo caso ha sido estudiado de manera esplendida por la Universidad de Harvard y del cual hablaremos en otra ocasión), la gran mayoría de las personas coincidimos en que un líder es aquel que es capaz de ordenar sin imponer, inspirar sin manipular y generar un estado de satisfacción en las demás personas sin segundas intenciones.


Es importante aclarar que, en mi opinión, el verdadero líder no es aquel que presume de estar a la cabeza de un grupo, sino aquel que ha logrado liderar y procurar mantener el control del ser más difícil e importante de guiar: uno mismo, mejor conocido como el “Yo”. Difícilmente alguien que no se lidera así mismo podrá liderar de manera eficiente a los demás.


Liderazgo implica compromiso con el ser interior, conocerse, entenderse, corregirse, motivarse, ayudarse, actuar, retroalimentarse, analizarse y sinfin de acciones que como podrán notar nada tiene que ver aún con el hecho de “mandar” o “influir” en terceros y no quiero decir que esto último no signifique liderar, sino que en base a este concepto sería interesante analizar a aquellos que dicen o afirman ser lideres ya sea de un grupo, una organización, un municipio o mejor aún: una Nación.

El sistema educativo (básico-diversificado y universitario) menciona la importancia del liderazgo como concepto, sin embargo, el líder no es sólo teoría, por más cursos, talleres o libros que pueda leer. El sistema exige líderes más no los forma, ya que se sigue inculcando la idea de la exterioridad, del aparentar ser, del estar sobre el otro, del mandar, pero ¿y los valores, su calidad como persona y preparación? El tema es verdaderamente complejo y simple a su vez y me podría extender por mucho pero no es mi intención en este momento.

Todos tenemos esa chispa, que de saber activarla, nos puede convertir en verdaderos líderes y es la motivación y decisión de aprovecharla el primer paso para desarrollarnos como personas. Seamos líderes de nosotros primero, ya luego hablaremos del que tenemos al lado. Así que recuerden: “cuidado con el líder”. Nos leemos el próximo jueves. Éxitos y Bendiciones.

Acerca del bloguero

Rafael Medina

Redactor creativo. Lo suficientemente curioso como para asustarte. CEO de @ElEacista.

  • Buen post Rafael! y excelente cierre con la frase de papá Drucker! Saludos.

    • Gracias Frank! Efectivamente, papá Drucker siempre sabe que decir (jaja). Éxitos.