Autoayuda Opinión Reflexión

Menudo Hábito

Bloguero Rafael Medina

¿Alguna vez vieron la película Karate Kid? Si, hay varias, de hecho hay una versión moderna donde sale el hijo de Will Smith junto a “Chan”, excelentes actores. Si la vieron, es probable que recuerden la famosa escena donde el chico que quiere aprender karate le pide al “Maestro” que le de unas clases y se lleva la gran sorpresa de que en vez de pelear, el sabio viejo conocedor de las artes marciales le pide que cuelgue y descuelgue su abrigo en un perchero. Grande es la frustración de este muchacho al ver cada vez más lejos la posibilidad de aprender Karate, quizá la misma estrategia aplicaría para estudiar matemáticas, la practica hace al maestro, pero olvídenlo, colgar camisas no ayuda en nada a aprender a resolver un teorema de Pitágoras en matemáticas.

Regresemos al tema del niño manitas rápidas que luego de dos horas de poner y quitar ha aprendido a cambiarse de ropa lo suficientemente rápido cómo para sorprender a los otros niñitos que le buscan pelea en la película. La repetición constante de esta acción parece disgustarle mucho sin saber que en el fondo, está adquiriendo las habilidades fundamentales para aprender Karate y mejor aun, para afrontar la vida.

Muy sabio el Maestro luchador al seleccionar este ejercicio, la paciencia, la constancia, la disciplina, la especialización, la concentración, la determinación, el manejo del estrés, del enojo, de la frustración, en fin, bastante se puede leer de esto en recetas de cómo desarrollarse como una mejor persona, pero no los definiremos hoy, el punto central de todo esto que el Maestro quiso enseñarle al niño es el “hábito”. Y ojo, lo que los karatecas se ponen como vestimenta para pelear no se llama hábito, eso es para los monjes, ellos usan algo llamado “Kimono”, como el de Gokú, discúlpenme que se me salga el niño, pero recuerdo bien a Gokú de Dragón Ball, cuando se acercaba a los demás todos podían sentir su “Ki”, así lo decían textualmente: “oh, puedo sentir su Ki”, quién no, no se bañaba a menudo y se la pasaba atravesando edificios, ese Ki se podía oler a distancia.

¿Notaron que eso también era un hábito de Gokú? No es casualidad. Los hábitos definen quienes somos, son una combinación automática de conocimientos, deseos y capacidades y son en primera instancia los que definen nuestras conductas, creencias, oportunidades, en fin, nuestro día a día no es más que un conjunto de hábitos, de actividades repetitivas realizadas (en algunos casos) casi inconscientemente y lo interesante es que ellos determinan en gran medida nuestro rumbo de vida.

No todos los hábitos son buenos, algunos pueden ser perjudiciales para nosotros y ni siquiera lo sentimos así, es lo más peligroso, pues los malos hábitos están disfrazados de satisfacción personal, éxtasis o alegrías que suelen ser efímeras y exigen que repitamos la conducta repetidas veces, acrecentando así el hábito en cuestión. Tampoco se pueden destruir, ya que un hábito sólo es transformable en otro hábito, como la materia, no se crea ni se destruye, sólo se modifica. Hay un refrán que dice: “¿En que dirección cae el árbol? En la dirección en que se corte”, pues exactamente así funcionan los hábitos, nosotros somos el árbol, ¿hacia que dirección caeremos? Cada uno tendrá su respuesta. Lo importante es que el niño de Karate Kid aprendió a pelear gracias a sus nuevos hábitos, quizá como personas, sociedad y país, tenemos que comenzar a colgar y descolgar nuestras camisas, para ver si nos queda algo positivo.

Éxitos y bendiciones.

Rafael Medina.

*PD: Quizá no sea la manera correcta pero quiero compartirlo con los lectores de la familia de Blogueros de Venezuela, a los cuales felicito por sus ¡30 mil visitas! Un verdadero logro. Ya he regresado al ruedo con mi blog en RM21, allí conversaremos sobre temáticas diferentes a mi columna aquí, sobretodo en el área del e-learning, ¡los veo por allá!.

Acerca del bloguero

Rafael Medina

Redactor creativo. Lo suficientemente curioso como para asustarte. CEO de @ElEacista.