Opinión Política Relatos

Una oportunidad para la libertad

Este artículo es sustancialmente largo, tómate tu tiempo para leerlo.

Hola mi querido lector, hoy toca un artículo con tono político. Por si no sabes, en mi blog, Metacracia, hablo de los dos temas que, en mi opinión, hacen más falta en nuestra sociedad: Emprendimiento y Libertarismo.

El Libertarismo es una corriente ideológica, por tanto, toca a la política y es de lo que vamos a hablar hoy.

Empecemos como todo cuento:

Érase una vez un país llamado Venezuela, este pequeño pedazo del mundo era un sitio como cualquier otro de América, con sus indígenas que se peleaban entre ellos pero, mayormente, había paz y todo era natural, los indiecitos tenían su idioma y costumbres, todo era felicidad.

Hasta que un día, llegaron unos blanquitos que se hacían llamar: Españoles. Pese a que los masacraron y les quitaron la mayoría de sus tierras, estos blanquitos fueron los que, realmente, formaron a Venezuela, delimitando su territorio y creando un gobierno para ese territorio.

Durante 300 años gobernaron los Españoles a Venezuela, casi en completa paz y armonía. Hasta que llegaron unas benditas ideas; las ideas de la libertad y se metieron en un grupo de aristócratas caraqueños.

En un dos por tres el enano culiador al que llamamos, Libertador, estaba yendo a Inglaterra a pedirle ayuda al papá de los helados, el americano universal, Don Francisco de Miranda y así, empieza la independencia de Venezuela.

Un día el enano culiador se fue, precisamente, a culiar y los españoles tomaron Puerto Cabello, la caída del importante bastión exige de parte de Miranda una voluntad que no tenía y es acusado de traidor por el enano y entregado.

Con una serie de derrotas en la que se atrincheró a los patriotas en el oriente del país (y dicen que somos unos vividores), los héroes logran resistir un par de añitos mientras Bolívar reúne fuerzas para la campaña en occidente.

Empieza el peo como es de verdad, tras la declaración de Guerra a Muerte. Se unen los implacables llaneros al mando de el epilépsico Páez y ya la independencia empieza a pintar buena.

Poco a poco los grandes generales se van haciendo más poderosos y el enano culiador se siente menos protagonista, así que envía un mensaje claro a sus contrincantes matando a Piar, que fue el Libertador de Guayana, la fuente de recursos mas importante para los patriotas.

Tras liberar Venezuela, la mayoría de patriotas se quedan aquí pero el enano culiador hambriento de gloria se va a liberar Colombia, Ecuador, Perú, Panamá (que en aquel entonces era parte de Colombia) y Bolivia.

Estuvo todo super chido hasta que, tras formar la Gran Colombia, el enanito no se pudo separar del poder absoluto y en vez de formar un gobierno federal, como mandaba la razón, hace todo lo contrario. Sumado a su incapacidad para dialogar y reinventarse para convencer, la gente, obviamente, lo ve como un nuevo rey al que hay que tumbar y lo hicieron.

Así empieza la verdadera trágica historia de Venezuela, ese pedazo de tierra maravilloso, ahora, se iba a descontrolar.

El epilépsico Páez toma el control, obvio, era el líder de la Cosiata, el movimiento separatista venezolano. Además era un pelo mas inteligente que Bolívar, por eso gobernó tanto tiempo y se murió bien viejo.

La política venezolana se divide en dos partidos: Conservador y Liberal, en realidad, ambos tenían el mismo corte absolutista y era manejado por Caudillos. Durante 72 años el debate de ideas fue prácticamente inexistente mientras se salía de una crisis para entrar en otra, sin propuesta concreta y debatiéndose entre qué militar era más chévere.

Un personaje destacó en esta etapa: el barbudo Guzmán Blanco, este señor, literalmente, es la causa de todos nuestros problemas pues, siendo prácticamente, un parisino, llega aquí con unas ideas bien peligrosas: DERECHOS SOCIALES.

Así que el barbudo durante sus mandatos, introduce la educación gratuita y obligatoria, porque la gente nunca se pregunta: ¿De dónde sale el dinero para adoctrinar a los carajitos? Inicia el culto a Bolívar, que todos odiaban porque sabían cómo la había cagado, y su propio culto, iniciando la absurda necesidad de los políticos por vanagloriarse que permanece, todavía, hoy en día.

Bueno, el país era un caos absoluto para finales del siglo XIX, crisis por doquier, casi ningún avance, la gente no tenía libertades para casi nada, el sueño que inspiró la independencia se había quedado en eso: un sueño.

Tras traicionar a su compadre, El Benemérito, llega al poder. Y sí, fue un dictador absolutista, mató gente que jode pero, al menos, pacíficó al país e introdujo los primeros avances tecnológicos y terminó de unificar lo que estaba disperso.

Estoy seguro que hubiese podido gobernar mucho más tiempo, el venezolano ya estaba acostumbrado a no revelarse, no innovar, a seguir órdenes y vivir como vaya viniendo. No había problemas pero, se murió, jajaja.

Tras su muerte, todo el mundo quiere el poder y es el flacuchento de López Contreras quien lo obtiene. Se inicia la transición a la democracia, libera presos políticos y, en general, es un tipo chévere. Pero, mete la vainita de la salud pública, porque nadie se pregunta: ¿De dónde sale el dinero para mantener los hospitales públicos?

El Congreso designa a Medina Angarita como presidente, este también es chévere, inicia el tema de las cedulaciones, legaliza los partidos.

Pero Rómulo Betancourt, fundador de AD, partido socialista, inicia una conspiración y derroca a Medina Angarita. Se constituye una junta cívico-militar de gobierno, presidida, obvio, por Betancourt, se llaman a las primeras elecciones directas y gana, su tocayo, Rómulo Gallegos.

Gallegos no dura ni el año en el poder, los derroca la propia junta militar que lo había ayudado. Queda en el poder el triunvirato conformado por: Chalbaud, el gordito Marquito y Luis Llovera Páez.

Matan a Chalbaud, hay una etapa de 2 años en la que gobierna un pendejo ahí y tras mucha vuelta, el gordito se hace con el poder.

Inicia el Nuevo Ideal Nacional, crea carreteras, autopistas, moderniza Caracas, Maracay y Valencia, el bolívar vale mas que el dolar, todo de pinga, pero, las libertades civiles son coartadas casi por completo. La oposición política es prácticamente ilegal, se persigue, tortura, viola y mata a la disidencia. Pero qué bonito el nacionalismo vale.

El gordito cae por pendejo, la gente le gustaba cómo llevaba la vaina, excepto por lo de la libertad, pero, como el enano culiador, no era bueno para caerle bien a la gente, negociar y esas cosas que hacen los gobiernos democráticos.

Y empieza el verdadero descontrol, la locura democrática, el éxtasis socialista, el terror de la libertad y la razón: LA ERA “DEMOCRÁTICA”.

Bueno, a lo que se le llama así porque, en mi opinión, debería llamarse La Era Bipartidista. Estamos hablando que, durante 41 años, dos partidos: ambos de corte socialista, de izquierda, socialdemócrata, nada de derecha, odio al capitalismo y muerte a la libertad, se turnaron el poder casi en partes iguales.

Aquí todo lo malo que se había hecho antes, se intensificó x10. Para este momento, al venezolano ya no le importaba nada, el gobierno me tiene que dar todo, no importa cuánto cueste siempre que no me lo diga, no sabe crear, no sabe crecer, no sabe pensar diferente, no tiene creatividad y, mucho menos, voluntad, sólo quiere que, como siempre, alguien le arregle los peos o si no, va pa’fuera.

Así que AD y COPEI no le dieron a los venezolanos lo que necesitaban, una cachetada por ejemplo, sino lo que querían. Y empezaron los programas sociales, impuestos altos para unos y menos altos para otros, nacionalización del petróleo, educación inicial, media y superior “gratis”, hospitales “gratis”, control de precios, control de cambio, mayor empleo estatal, seguro social, burocracia innecesaria, panismo político y pare usted de contar.

No conformes con todo eso, hicieron creer a todos, de forma muy eficiente y ayudados por la ya arraigada doctrina católica, que los empresarios y emprendedores son malvados. Que sólo existen para explotar al trabajador, esclavizar a las personas en horarios de trabajo y que ellos son los salvadores que limitan su incalculable maldad y egoísmo.

Es decir, todo lo que aportan, todo lo se produce gracias a ellos que es, TODO, no es más que una pertenencia robada al pueblo y que, por ende, debe regresar a él, claro, el pueblo, en realidad, son los políticos. Típico de los socialistas, después preguntan por qué uno no cree en la MUD, es la misma gente pero más vieja.

Para 1999, Venezuela no quería un presidente, quería un dictador, un tipo carismático que le diera todo con el menor esfuerzo mental posible, porque “no los merecemos, somos un país rico”, así que llegó Chávez, aceleró de caminata a trote sostenido y la catástrofe, inevitable, se vio cumplida.


Reflexión Final

Después de todo este cuento, ¿Cómo es posible que haya gente diga que en Venezuela a habido libertad? Nuestra historia es, literalmente, la historia de nuestros gobernantes. No hay Steve Jobs o Henry Ford, sólo un montón de gente peleando por controlar a los demás y son a esos a quienes recordamos en nuestras escuelas y debates.

Los héroes locales, los artistas, lo innovadores, los empresarios, los emprendedores, todos los que no sean un político o militar y pretendan cambiar las cosas, ser libres, son dejados de lado, olvidados, excluidos e incluso amedrentados y calumniados pero, tenemos la estatua de un dictador en todas nuestras ciudades, sí, hablo del enano culiador.

Hemos tenido, desde el inicio y durante toda nuestra historia, gobiernos déspotas, personalistas o partidistas, que no permiten a la gente hacer lo que les plazca sin restricciones y por su cuenta, buscando su beneficio personal, sino, tomando cada vez más cuotas de poder disfrazadas de derechos que igual nos son cobrados de alguna forma.

Porque nunca nos preguntamos: ¿De dónde sale el dinero para pagar la educación pública? ¿De dónde sale el dinero para pagar la salud pública? ¿De dónde sale el dinero del seguro social? ¿De dónde sale el dinero para mantener los programas sociales? DE TU BOLSILLO, de tu trabajo, de tu idea, de tu negocio, de los recursos del suelo que es tuyo, no de todos, tuyo.

¿Por qué razón estarían los políticos más capacitados para administrar ese dinero que nosotros mismos? NO HAY NINGUNA RAZÓN, pero seguimos creyendo que todo aquello está bien, que hagan lo que les dé la gana porque el dinero se crea con una plantilla de Photoshop y una impresoras, y la comida cae del cielo como en Lluvia de Hamburguesas.

Después de 200 años de historia, suficiente para comprobar que somos incapaces de dejar de lado nuestra necesidad de poder absoluto y gobierno gigantesco, seguimos creyendo que lo que necesitamos es un cambio de gobierno y no un cambio de mentalidad, un cambio de sistema.

Lo siento pero, hay que ser bien pendejo, por decir lo más bonito.

Pero, aún así, la libertad no es sólo una política o un principio, sino una cualidad, que nos es dada desde que nacemos por la divinidad o la evolución. No importa de dónde viene, de que la tenemos, la tenemos.

De modo que, aunque existan infinitas barreras, obstáculos, desafíos y dificultades, aún puedes hacer lo que te da la gana y si eres inteligente, encontrarás una manera de que funcione sin que los políticos te jodan.

¿Quieres escuchar una propuesta concreta? Pues no la hay. La propuesta es tu propuesta, crea tu propio proyecto y hazlo realidad sea como sea.

El poder para cambiar lo tienes tú, individuo que me lee y, créeme, no es paja de autoayuda.

Para ir terminando, recuerda: lo que nos tiene jodidos es querer controlar todo, querer controlar a los demás, creer que somos mejores que los demás para tomar sus decisiones y administrar su dinero, creer que somos moralmente superiores y por eso no tenemos deseos personales que se interpongan para tomar decisiones.

Lo único que me queda decirte es: DALE UNA OPORTUNIDAD A LA LIBERTAD, es lo único que no se ha probado en este país.

Puedes encontrar mucha información al respecto en internet, libros, redes sociales y páginas web como las del Movimiento Libertario de Venezuela, Estudiantes por la Libertad o el Instituto Mises Hispano.

Me encantaría leer tus comentarios, trata de ser objetivo y no usar argumentos ad hominen, es decir, atacándome a mí. De entrada te digo, que no soy historiador, ni político, ni economista, ni filósofo, sólo tengo un blog y eso no me quita méritos ni razón.

Califica con 5 estrellas, aunque no te guste, para ver si me gano el premio al Bloguero del Mes y poder alardear de algo, jajaja.

Acerca del bloguero

Salomón Acuña

Emprendedor Libertario por naturaleza, haciendo historia desde 1995.
Me encanta la economía, los negocios, el emprendimiento, la tecnología y todo lo relacionado con bloggin y marketing.
Creo en la libertad, la propiedad y el dinero como medios para alcanzar la prosperidad y la felicidad.