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Reflexión

Desaprender, ¡cuán difícil es!

Bloguero Alexis Aray

Una cosa de las más difíciles que he visto en la vida es desaprender, realmente es muy complejo, no es imposible, pero sí altamente complicado. Escribiendo esto recordé una película del fabuloso Charles Spencer «Charlie» Chaplin, en esta película llamada “Tiempos modernos”, cuando el protagonista estaba en la fábrica haciendo un movimiento repetitivo, fue tanto el tiempo en esa rutina que no podía salir de hacer eso, me parece muy cómico cómo representa la esclavitud de hacer lo mismo a cada momento, lo curioso es que en nuestra vida cotidiana hacemos cosas una y otra vez, en ocasiones de forma inconsciente o consiente, pero como siempre se ha hecho así, ¿para qué mejorarlo? Vivimos vidas en automático, como la película Click, sin saber cuál rumbo llevamos, o para qué vivimos. Recuerdo con mucho cariño a mi profesor Jean Moller cuando nos puso a reflexionar, haciendo que nos preguntáramos ¿Quién soy? En una clase en el IESA, de hecho tiene un libro con ese título (valga la cuña, muy bueno).

En ocasiones creemos que lo estamos haciendo de maravilla y resulta que no es así, puede que la estemos “embarrando” hasta el fondo y quizá dañando una relación o persona en ese viaje equivocado, pendientes de eso, porque en la vida tendemos a asumir que los demás se lo deben “calar” a uno sea como uno sea; eh, no, eso no es así. Les pongo un ejemplo: si usted se cree perfecto, ya allí demuestra que tienen mucho que desaprender, no me mal interprete, en verdad somos seres perfectibles y eso es hermoso, el saber que algo ignoras también es hermoso, porque la mayor felicidad que he visto en el crecer humano es eso, crecer, saber que cada día aprenderé una cosa nueva, probaré una nueva comida, conoceré gente nueva, lo que sea, no se cierre a nuevas posibilidades, aprenda cosas nuevas.

Para desaprender el primer y más importante paso es darse cuenta que estamos haciendo algo mal y buscar de corregir, por ejemplo, hace un buen tiempo, tenía una forma de hablar que era incómoda, decía groserías en cantidad, de 10 palabras al menos 8 eran groserías, realmente en ese momento no se notaba o importaba por el medio donde me desenvolvía, porque todos éramos así, en la medida que fui ascendiendo de cargo el círculo donde tenía que desenvolverme fue variando, llegó un momento que mi forma de hablar se volvió inadecuada, y me sentía mal, porque dejaba de ser yo, era como el Alexis grosero (el real) y Alexis el no grosero (el fingido), poco a poco me di cuenta que tenía que ser dual para encajar, lo que va en contraposición a lo que me enseñó mi familia. Desaprender el ser grosero me costó un mundo, cambiar eso no fue fácil, para nada, así como otras tantas cosas.

En la vida hay que ir madurando o evolucionando, si es posible antes de llegar a ser muy viejito y sea tarde para algunas cosas. Yo a mis casi 42, siento que me falta mucho por vivir y hacer, volver a tener la experiencia de hacer algo por primera vez, busco la manera de hacer eso con frecuencia para darle sabor al día a día.

Inclusive, aunque sueno paradójico, puede que lo que esté haciendo esté muy bien y sea excelente, pero si se puede hacer mejor, desaprendamos esa manera obsoleta y aprendamos lo nuevo, pensando en ir adelante siempre. Debemos pensar en cuál es el piso que le vamos a dejar a las futuras generaciones, nuestro techo DEBERÍA ser el piso de ellos, digo debería, porque me ha pasado que veo juventud que hay que “arrearlos” para medio acercarse a lo que uno fue a su edad.

Crecer no es fácil, pero ayuda mucho desaprender cosas viejas inútiles, para reemplazarlas por cosas nuevas de mayor utilidad.

Les invito a evaluar su vida y ver qué pueden desaprender para darle paso a nuevas cosas, oportunidades, metas y fronteras.

Un fuerte abrazo. Dios les guarde.

Acerca del bloguero

Alexis Aray

Cristiano en formación. Amante de mi familia. Super fanático de StarWars y Star Trek. Escritor por hobby. Amante de la libertad y los valores.

Mi firma es "By A.R.A"