El qué dirán

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Una esclavitud

Desde que tengo uso de razón he luchado contra el sistema, si, he sido rebelde por muchos años, bueno, aún lo soy, pero no rebelde de esos que hacen barricadas y cosas por el estilo, no un rebelde político, he sido un rebelde en defensa de la autenticidad en la vida de cada uno.

Me molesta ver como el sistema te lleva a parecerte a otro, a cumplir los estándares de otros, te obligan a parecerse a ellos, porque si no eres igual a ellos no eres admisible, mayor estupidez.

Yo aún a casi 46 años me pregunto ¿Cómo hace la gente para vivir de las apariencias?, que su vida sea dirigida por aquello que los demás dicen, ¿en serio?, ¿cómo viven según los designios de los demás?, ¿no tienen personalidad?, la verdad no lo entiendo.

Para mi pensar, la gente que vive del que dirán ya en si está muerta, porque no es ella misma, es como un zombi de The walking dead o algo parecido, un muerto en vida que anda por el mundo sin alma propia porque anda con un alma prestada.

La ficción.

Viendo por enésima vez la película The Help o como la llaman en español Vidas cruzadas, vi lo que considero es la escena más desgarradora que pueda existir en una película, la escena cuando la mamá de la protagonista echa de la casa a la nana de esta muchacha, la echa por el simple hecho de complacer a un grupo de viejas estiradas peluconas copetuas, destruyó el corazón de un ser humano por el simple que dirán.

Sé que es una película y es ficción, pero en mi corta vida he visto esta escena infinidad de veces, como unos destruyen a otros por el que dirán, por una cuota de poder, por complacer a otros, en fin, por alguna razón egoísta al final.

Vida real.

Estando muy niño, en mi condición de ser moreno o negro, sufrí discriminación de otros, lo cual era raro en mi tierra, pero pasaba, mucha de esta propiciada por gente hacía aquellos que no les importaba que yo fuera moreno, pero se apartaban por el que dirán. Yo recuerdo que eso me generó mucho resentimiento y aun siendo niño de decía a Dios “si voy a ser una mala persona de grande, destrúyeme ahora Señor te lo pido por favor”.

Querido lector, no deje de ser usted por complacer o sacar beneficio, la autenticidad es tan hermosa, se que la autenticidad a ratos le choca a mucha gente, porque uno no puede decir lo que piensa aún haciéndolo con amabilidad, igual es peligroso en estos tiempos.

No sea un muerto andante, dese la libertad de ser usted y que no lo dirija la vida el que dirán.

Bendiciones.