Web Hosting
Autoayuda Opinión Reflexión

Espejito, espejito, dime… ¿qué ves en mí?

Bloguero Rafael Medina

Caperucita es, definitivamente, el personaje más insolente que el lobo feroz o cualquier villano se pudiese aguantar en cualquier trama literaria. Basta con echar un vistazo a sus palabras justo cuando nota que su linda abuelita está cambiada: “qué ojos tan grandes tienes, qué orejas tan grandes tienes, qué dientes tan grandes tienes”, yo creo que ni el “Zar de la Belleza” puede criticar tanto en una misma página y aun así, el lobo no se la comió; eso se llama autocontrol, pues en el cuento te engañan haciéndote creer que Caperucita le va a llevar comida y flores a su abuelita, pero todo este tiempo fuimos unos ilusos.

Emitir juicios de valor sobre casi todo lo que nos rodea es un comportamiento prácticamente automático en nosotros. Nacimos con una capacidad de crítica que nos ha permitido evolucionar a un ritmo que ningún animal ha podido lograr. Esa crítica tiende al perfeccionamiento y la búsqueda de la excelencia. Pero si esta crítica va dirigida con matices de desprecio, odio, insulto, burla, maldad o cualquier otro calificativo que busque hacer daño a otra persona, entonces estamos hablando de una conducta deplorable.

Y tengo que pedir disculpas a Caperucita, pues sé muy bien que sus palabras sobre el lobo que se hacía pasar por su abuelita no buscaban lastimarlo ni fueron a propósito, pero imaginemos por un momento que sí era su abuelita y que lo dijo malintencionadamente, ya no parece tan tierna, ¿verdad? Pues eso pasa con nosotros. Resulta que mucho de lo que criticamos en el otro es en realidad un reflejo de algo que no aceptamos o negamos en nosotros mismos, no por nada hay un dicho que afirma: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”, que yo adaptaría a: “dime qué le criticas y te diré quién eres”.

Un señor llamado Alejandro Jodorowsky una vez dijo: “lo que criticas en otros está en ti. Lo que no está en ti no lo ves.” Y aunque el tema es para debatir por horas, creo que esa frase recoge la esencia de lo que deseo comunicar. Si pusiéramos más empeño en reconocer los aspectos positivos de nuestro ser y a reconocer aquello que nos hace imperfectos, disminuiremos esa tendencia a criticar despectivamente al otro, pues aprenderemos que nada se gana calificando de manera grosera o despectiva a nadie ya que al hacerlo nos estamos describiendo nosotros mismos.

Vale aclarar que también existe la crítica buena, que es hecha a los amigos o seres queridos para que mejoren; esta no tiene el matiz de malicia ni de hacer daño, es la que se conoce como “crítica constructiva”, pero ese tema lo dejaré para futuro, cuando el lobo de Caperucita recupere su autoestima, pues me contaron por allí unos cerditos que ahora anda acomplejado el pobre y está dejando sin casas a los animales de otros cuentos, ¿ven lo que la crítica mal concebida puede causar? Más tolerancia y respeto es lo que nos hace falta para ser mejores personas, tener una mejor sociedad y construir un mejor país. Éxitos y bendiciones.

Rafael Medina

PD: Estoy gratamente sorprendido con las más de 2300 visitas registradas en mi primer mes dentro de esta maravillosa comunidad: Blogueros de Venezuela. Gracias a ustedes por tomarse un tiempo para leer, semana tras semana, esta columna y espero que este nuevo mes podamos interactuar más pues la idea es compartir opiniones y sugerencias. Los invito (si quieren) a pasarse por mi twitter y dejar un comentario, o directamente por aquí. Éxitos.

Sobre el autor: Rafael Medina. Bloguero. Estudiante de Administración UCV, escribe sobre economía, mercados nacionales e internacionales.

Acerca del bloguero

Rafael Medina

Redactor creativo.
Lo suficientemente curioso como para asustarte. Doy mi opinión sobre finanzas y marketing.
CEO de @ElEacista.