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Esta es la enfermedad que ningún venezolano ha podido evitar

Bloguero Rafael Medina

Una enfermedad que no tiene nada que ver con el sector salud, diagnósticos médicos ni con epidemias de enfermedades erradicadas en el siglo XX y que han regresado para demostrarnos que hemos retrocedido décadas en el tiempo. Va más allá, carcome nuestra economía y es una de tantas causantes de la crisis económica actual, se estudia en las escuelas de economía, negocios, administración y afines y la llaman la “enfermedad holandesa”.

Quizá el término te suene común, pues ha sido utilizado ya en numerosas oportunidades, pero, ¿cómo se diagnostica? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Está Venezuela sufriéndola? Es hora de ponernos nuestra bata blanca y empezar.

El diagnostico

El dinero es la “sangre” que hace funcionar el sistema económico, debe circular, convertirse en energía, llevar oxigeno a otros órganos del sistema y completar un ciclo, pero ¿qué sucede si aumenta rápidamente la cantidad de sangre en el sistema? La enfermedad holandesa es el término que frecuentemente se utiliza para hacer referencia justamente a eso, el efecto perjudicial que tiene un aumento significativo de las divisas que entra al país, normalmente producto de alguna renta. Debe su nombre al “boom” de gas natural en Holanda, luego de descubrir grandes yacimientos del mismo.

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Para nadie es un secreto que Venezuela vivió algo similar, el descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo, tan grandes que son considerados los mayores del mundo. Luego, el alza del barril a más de 100 dólares por unidad agravó más al ya trastocado paciente.

Los síntomas

La enfermedad holandesa es silenciosa, la mayor parte del tiempo los síntomas se notan cuando es demasiado tarde, pero hay ciertas señales que se pueden enumerar:

  1. La tasa de cambio del país se revalúa pues hay más dólares disponibles en el mercado, por ende, la paridad cambiaria se vuelve artificialmente baja.
  2. El sector que provoca el “boom” se torna más activo (petrolero) y se desatienden los demás sectores de la economía.
  3. Países interesados en el nuevo hallazgo comienzan a invertir para poder explotarlo, acelerando más la entrada de divisas.
  4. Aumentan las importaciones de toda clase de bienes y servicios pues las divisas abundan y es más barato comprar afuera que producir localmente.
  5. Las exportaciones comienzan a centralizarse en unos pocos rubros relacionados al sector que experimenta el “boom”.

Cada una de estas señales nos advierte de que el riesgo de sufrir la enfermedad holandesa es alto, pero como el paciente no sufre sino que, paradójicamente, disfruta de estas señales, la enfermedad sigue su curso sin tratamiento oportuno.

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Las consecuencias de la enfermedad

Al no tener tratamiento oportuno, la enfermedad es evidente cuando el boom se acaba, los mercados empiezan a desplomarse junto con los precios del rubro explotado, dejando en evidencia que la “fortaleza económica” no era más que apariencia. Las divisas se agotan, hay menos sangre en el organismo y menos fuerza para bombearla, producir más y satisfacer las necesidades de otros órganos, la vida del paciente ahora corre peligro.

Estamos ante un país carente de aparato productivo, destruido por la falta de insumos, abandonado por la falta de inversión y sustituido por importaciones. Las importaciones son el suero que mantiene al débil organismo con vida, pero disminuyen pues ya no hay tantas divisas y las que quedan se destinan a pagar grandes deudas que generó el estilo de vida desinhibido del paciente, deudas que sus antiguos “amigos” ahora cobran puntualmente.

La corrupción hiere de muerte al paciente, al principio mencioné que esta enfermedad era solo una de las causantes y por suerte tiene tratamiento, pero es importante saber que no la curará el mismo que dejó que el paciente empeorara.

Sobre el autor: Rafael Medina. Bloguero. Estudiante de Administración UCV, escribe sobre economía, mercados nacionales e internacionales.

Acerca del bloguero

Rafael Medina

Redactor creativo.
Lo suficientemente curioso como para asustarte. Doy mi opinión sobre finanzas y marketing.
CEO de @ElEacista.