FOMO o el miedo a perderte algo asombroso

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FOMO textualmente viene del inglés y significa Fear Of Missing Out, que en español sería como Miedo a Perderse Algo.

Ha existido durante mucho tiempo en la historia, tanto en el mundo de las finanzas cómo en nuestra vida diaria.

Psicológicamente, como seres de sociedades, estamos constantemente consumiendo información de redes sociales, influencers y noticieros. En ciertas oportunidades, nuestros pensamientos pueden empezar a compararnos con las experiencias que viven los demás y de esta manera generar algún tipo de stress.

 

Pero… ¿Qué es el FOMO?

 

La palabra fue agregada en el 2013 al diccionario de Oxford y se define como:

… » la sensación incómoda y a veces agotadora de que te estás perdiendo algo, de que tus compañeros lo están haciendo, sabiendo o en posesión de más o algo mejor que tú ».

Se refiere a la sensación de que te estás perdiendo cosas fundamentalmente importantes que otros están experimentando en estos momentos.

Puede aplicarse a cualquier cosa que imaginemos, desde fiestas secretas en cuarentena hasta métodos de inversión de grandes ganancias sin experiencia. En todos los casos se siente una sensación de impotencia por no saber lo que está pasando y aprovecharlo.

 

Un Poco de Historia

 

La idea de que nos perdemos algo importante no es de nuestra era. Desde textos bíblicos hasta estudios clínicos dejan ver que los humanos queremos estar, la mayoría de las veces, en el negocio del momento, en el último grito de la moda o en la mejor forma de crear negocios.

 

En las últimas décadas, este fenómeno ha sido objeto de mayores estudios, como el del Dr. Dan Herman que acuñó el término FOMO.

 

En 1998 comencé a trabajar en una nueva metodología de marketing y branding diseñada para satisfacer las necesidades de los clientes impulsados ​​por FOMO, lo llamé Think Short (en oposición al enfoque convencional, en ese momento, exclusivo de Think Long en marketing y branding).

 

El impacto de las redes sociales

 

Tres revoluciones tecnológicas han influido en la sensación FOMO

  1. La revolución del transporte. Nuevas autopistas, aviones supersónicos, yates, cruceros, trenes de alta velocidad.
  2. La revolución de las comunicaciones. TV, Netflix, DirecTV, Datos móviles, Internet de alta velocidad
  3. La revolución de la Información. Internet y su impacto mundial. La globalización en todo su esplendor. Nos deja conocer estilos de vida de los más famosos y ricos del mundo, los «realities».

Todo esto incrementó potencialmente nuestra conciencia inmediata de la gran variedad de opciones que tenemos disponibles a nuestro alrededor. Nos hicimos adictos a tener opciones.

El individualismo ganó. Por encima de los estándares de comunidad, sociedad e incluso del mundo. Como resultado observamos cada vez con más asombro cómo el individuo se ha vuelto el estándar: gusto individual, preferencias individuales y elecciones individuales.

En consecuencia, la capacidad tomar decisiones se empieza a gestar desde temprana edad, y los estudios demuestran que la primera palabra pronunciada por un tercio de los infantes no es papá, ni mamá sino algún tipo de marca.

Las redes sociales han aumentado este fenómeno de manera impresionante. Ellas proporcionan una plataforma a través de la cual las personas se están comparando constantemente con las vidas que se exhiben en las redes.

FOMO proviene de la infelicidad

Los hallazgos muestran que las personas con bajo niveles de satisfacción de las necesidades fundamentales tienden a niveles más altos de FOMO, al igual que aquellos con bajos niveles de ánimo y satisfacción general con la vida.

Y es que en las redes sociales es común ver que las personas usan una estrategia un tanto peculiar: “Fake until you make it”, que traducido sería algo como finge hasta que lo logres.

fomo

Y vemos cómo empiezan a surgir “influencers” o “marcas personales” que no tiene éxito, pero fingen tenerlo. Asesores de venta que no venden, asesores de marketing que no han posicionado su propia marca y mentores de inversión que aconsejan realizar trading sin tener el conocimiento ni experiencia; ni una certificación poseen.

La lista es larga, por eso es necesario que se investiguen los procesos y los conocimientos antes de adentrarse con cualquiera de estos negocios.

 

Reduciendo el FOMO

 

Lo cierto es que no todo es negativo con este fenómeno, en ciertas dosis pueden ser un detonante para comenzar a realizar proyectos. De hecho, siempre en algún punto de nuestra vida podemos observar el sentimiento de estar perdiéndonos algo, lo importante ante esta situación es entrar en acción y hacer algo, no quedarse sólo en palabras.

 

Como Montesquieu dijo alguna vez:

 

    Si uno solo quisiera ser feliz, esto podría lograrse fácilmente; pero deseamos ser más felices que otras personas, y esto siempre es difícil, porque creemos que los demás son más felices que ellos.

 

Consejos para reducir el FOMO

Sigue estas recomendaciones para evitar que esta sensación te invada constantemente:

  1. Cambie la Perspectiva. En vez de enfocarse en lo que no posee, enfóquese en lo que ya tiene. Salud, comida diaria, un techo donde vivir o una familia amorosa. Son miles de cosas por las cuales usted puede agradecer diariamente. Inténtelo y observará los cambios.
  2. Practique el Mindfulness. Estar presente en el aquí y en el ahora. Muchas veces el origen de nuestro estrés es dado por la ansiedad que percibimos de las cosas que no han sucedido (el futuro) o de las cosas que queremos cambiar y ya sucedieron (el pasado). Cualquiera de ambas es imposible, así que lo que resta en enfocarse en lo que se puede hacer justo en el presente, muy recomendado en la psicología positiva.
  3. Modere las redes sociales. A Facebook le dicen “Fakebook” por algo. Las personas siempre intentarán deslumbrar a su audiencia con su “estilo de vida” pero no lo crea todo. Según estudios, lo que muestran los “influencers” en un 80% de ocasiones es falso, no se sienten bien consigo mismos ni con los demás.

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