Goteras en el techo

0
30

Goteras!… ¿Cómo saber que están allí? A veces llueve y a veces, No!. Ya no existe invierno y verano; en cualquier momento te cae un chaparrón y al otro segundo, ahí está el sol haciendo su trabajo, como que nada pasó.

Todos ignoran que pasó mientras llovía en la casa del vecino: unos dormían, otros veían TV; otros comenzaron a colocar un tobo tras otro para que la casa no se inundara y después de la lluvia, otros fajados “escurriendo los estragos que el agua dejó”.

Así es la vida!; La lluvia se reparte para todos por igual, pero a veces cometemos el error de estar pendiente de las goteras del techo ajeno y mientras hacemos eso, nuestra casa puede estar a merced de una inundación.

¡NO HAY GOTERAS!= El AUTOENGAÑO

Mientras es sequía, pensamos que el techo está perfecto. A veces nos relajamos y pensamos que estamos preparados para cuando llegue el invierno. Nos reímos de los infortunios y no hay goteras en el techo que nos quiten el sueño.

¡Nos autoengañamos a veces!; no nos examinamos los suficientemente profundo, para descubrir nuestras verdades. Verdades que deben llevarnos a hacer reparaciones oportunas, que aunque dejaran la evidencia de una antigua gotera en nuestro techo, si nos ayudara a que el invierno (los problemas) sean más llevaderos y salgamos más ilesos, no solo nosotros, sino algunos “vecinos”.

O podemos ignorar todo lo escrito!. Al final: «El papel  lo aguanta todo»

¡ESAS SON MIS GOTERAS!.  LA CRUDA VERDAD

¡Ideal es no tener que reparar nada! Pero ¿sabes qué? La cruda verdad es que por lo menos yo he fallado tanto, que siempre he tenido que hacer ciertas reparaciones en mi vida. No sé tú!; ahora…

Si dejamos de reparar las goteras de nuestro techo, el invierno sólo estará allí para evidenciar lo negligente que fuimos y peor aún puede mostrarnos lo egoísta que podemos ser; porque siempre hay daño colateral.

¿Cuántos no han experimentado una filtración en su hogar causada por el bote de agua de un vecino o viceversa?, ¿cuántos hemos causado una filtración al vecino?.

Aprovechemos la sequía, esos momentos en la vida donde todo parece estar en su justo lugar, donde todo sale bien, para dedicarle unos minutos a estudiarnos e intentar identificar el daño colateral que tienen nuestras acciones y decisiones. Dañamos a nuestros padres, los padres a los hijos, a los amigos; pero si aceptamos esa cruda verdad factible, el daño colateral se puede quedar en el papel.

SUBESTIMAR ES UN ERROR

Subestimamos el tamaño de nuestra gotera y Sobrestimamos la gotera del techo ajeno.

Ligeramente siempre será más fácil señalar lo externo que lo interno y cuando esto sucede podemos llevarnos una “tremenda sorpresa”. En la casa del vecino no pasó nada y en la mía, a “escurrir se ha dicho”.

En otras palabras: nuestra imperfecta humanidad pierde el tiempo en juzgar anticipadamente a otros y no nos damos cuenta que a veces estamos peor.

¡Aprender a no juzgar se hace más fácil cuando comienzas a practicarlo!. Es un proceso que vale la pena iniciar. Yo lo inicie y no quiero detenerlo! Es una decisión personal que cada persona debe tomar para mantenerse enfocado en que el mundo cambia, cuando uno mismo cambia.

REPARAR GOTERAS

  • Necesitas Identificarlas y si no sabemos hacerlo, es bueno contar con alguien que nos ayude a ubicarlas.
  • Si queremos autoengañarnos, busquemos a “Amigos” que sólo están para decirnos lo que nos agrada. Por experiencia te digo: “Los verdaderos Amigos son aquellos que cuando haces algo mal te lo dicen».
  • Acepta que tienes las goteras; de lo contrario en vano es identificarlas sino hay reconocimiento de ellas y consciencia de que las tienes.
  • ¡Manos a la Obra!. De repente son tantas, que no podrás reparar todo en un solo proceso. Una a la vez, ya es una gotera menos…
  • Es desalentador validar al momento de la lluvia que esa gotera que creías reparada, está igual o peor. Yo siempre digo: No te puedes cansar!. Adelante!. No soy metafísica, ni soy positivista, es que resulta, no hay otra manera realmente!. Seguir intentando hasta lograrlo y si no lo logras, por lo menos sigue intentando.
  • Usa tu experiencia reparando goteras para orientar a otros. ¡No los juzgues! No se te olvide que tu techo también estaba lleno de goteras.

Y hablando de goteras y por ende de lluvia…les regalo una poesía al respecto: “El Agua por la que nadie pago”.

POESÍA- EL AGUA POR LA QUE NADIE PAGÓ

En la ciudad del Clima envidiable

La tubería seca y oxidada

el rastro del agua olvidaba.

 

El cielo nublado de Calima

por el incendio de lo que fue verde un día

El abanico en cada mano no descansaba

El ¡Ay! de las bocas no cesaba.

 

Desmayaba el ánimo, desmayaba el alma

hasta que la cisterna del cielo

a cántaros servía el agua.

 

Sobre ricos, sobre pobres

En techos de zinc se oía

Y en los de concreto caía

Gratuita y bendita para todos llovía.

 

Lavaron las calles,

Lavaron los carros,

Nadie pagó por el agua

¿quién a Dios daba las gracias?

 

Refrescó el día

El calor se disipaba

La cordura devolvía

Los ¡Ay! se silenciaban

Los niños gritaban de algarabía

para todos sin pagar

el agua llegó, no por tubería.

Lavó algunos cabellos,

Los pipotes se llenaban,

Nadie pagó por ella

Algunos a Dios daban las gracias

Gracias por acompañarme y hasta la próxima expresión…