Inspiración Sexual desde la Poesía

0
15

Tal vez ya han leído algunos de mis artículos aquí en Blogueros de Venezuela o explorado mi blog Pasa En La Vida, siempre inspirando desde lo positivo a través de historias cotidianas.

Hoy quiero compartir con ustedes un escrito dictado por la musa del deseo, ¿ustedes creen que el sexo pueda servir de inspiración?, ¿»inspiración sexual» desde la poesía?

Disfruten la lectura y espero sus comentarios 😉

Mi Sofá

Este espacio no es muy grande pero cabemos los dos. Tú trabaja, yo estaré en mis cosas; y si necesitas algo llámame que te atenderé gustosa.

Toma, es para tí. No se cocinar mucho, pero está hecho con cariño.

¿Sabes…? Es extraño que estés aquí, pero me encanta estar así. Así, tan cerquita de ti.

Te espío con la mirada. Sí, me gustas, no puedo evitarlo. También siento la tuya de a ratos, ¿acaso quieres jugar al ratón y al gato?

Entonces te invito a descansar: para un poco de trabajar. Ten un stop y ven conmigo. Sentémonos. Charlemos. Hablemos de todo y de nada.

Tengo sed, ¿quieres agua? Así anuncio el calor que está comenzando por estar muy cerca los dos toda la mañana.

Quiero estar cómoda y me acomodo en tus piernas. Tu rostro serio, me muestra un halo de complacencia. Una oportunidad para no desaprovechar. Esa mirada pícara que sabes me encanta, hace que me transporte a otro lugar donde no hay distancia entre nuestras bocas que se empalman. Tus manos recorren toda mi espalda, mientras yo percibo tu fragancia…

Tus orejas están en llamas, intento regresar a la calma. Pues solo sería un momento para comprobar que no era un sueño. Sin embargo ya es tarde, pues descubriste mi cintura y junto a ese manantial de besos creo que ya no habrá frenos.

Me aventuro hacia tus brazos. Luego, los botones de tu camisa desgrano. Uno a uno. Con calma. Así descubro una vez más tu pecho, con tus lunares de ensueño. Buscamos una mejor posición donde podamos sentirnos mejor. Caemos en brazos de nuestro cómplice, mi sofá, y por momentos olvidamos que debemos trabajar.

sofa

Para completar la escena y para que no existan ningún excusa como alguna salida inesperada, la lluvia ha tapado tu posible escapada. El olor a tierra mojada, que a ambos nos encanta, fue el combustible para nuestra explosión. Tu mirada recorre mi vestido, el mismo que has estado viendo toda la mañana con ganas de quitarme. Recorres mis piernas con una caricia de seda que generó estática en mi abdomen y me recorrió entera.

Me dices al oído, esta vez no preguntas, ahora lo afirmas, estás convencido y me dices: “Eres mía” No puedo negarlo. Soy tuya. Siempre quise serlo y hoy lo soy. Soy tuya. 

sexy sofa

¿Les gustaría un artículo sobre poesía erótica?

Déjeme sus comentarios 😉