Médicos y hospitales: Un mundo sin ellos

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medicos y hospitales
un mundo sin médicos y hospitales

Impensable ¿no?; la razón por la que existen médicos y hospitales, es porque hay enfermedades y creo que el 2020 no ha dejado lugar a duda de eso.

¿Quién quiere estar enfermo?

Una de esas pocas preguntas que tendrán una respuesta unánime, ya que nadie quiere estar enfermo. nadie quiere experimentar sentirse mal, adolorido y aunque todos sabemos que no somos eternos en este mundo, todos tratamos de prolongar la llegada de nuestra partida con la mejor salud posible.

Ahora bien, enfermedades hay por montones: físicas, mentales y también espirituales; unas más agresivas que otras técnicamente hablando, pero al final “enfermedad”.

Yo no soy experta en salud, y aunque he sido muy sana, me ha tocado acudir a médicos y hospitales en 4 oportunidades puntuales que me han dejado marcada y por eso este post, cuyo propósito mayor les contaré en las siguientes líneas.

¿Seguimos?

 

Heróes y Villanos

Dicen que su capa es una bata blanca, otros les dicen “matasanos”, como en todas las historias hay héroes y villanos, hay buenos y malos, hay excelentes médicos y otros que no tanto (como en todas las profesiones, como en todas las áreas).

¿Te atreverías a acudir a cualquier médico a la hora de atender una enfermedad? ¡Claro que no!; cuando decidimos atender un deterioro de nuestra salud, queremos que nos atienda alguien capacitado, certero, con experiencia.

En este punto no todos hemos tenido la bendición de quedar en buenas manos; y por ende quiero honrar en un año tan singular como este, la labor de muchos héroes anónimos que han puesto su vida en riesgo para salvar las de otros.

 

Un heróe de bata blanca

De manera especial quiero hacer público el agradecimiento de un hombre que cuenta con mi admiración, respeto y agradecimiento eterno y el de mi familia por ser el gran profesional que conozco por más de una década, cuya cualidad humana, ética, real vocación de servicio, supera los niveles de los convencional, siendo capaz de renunciar a todo por salvar la vida de un bebé; me refiero a mi gineco-obstetra Dr. Jose Galiano. 

Dios hizo milagros con mis dos bebés, pero el Dr. José Galiano, tiene arte y parte como un instrumento guiado por el cielo y el de los miles de bebés al año por los cuales entrega todo.

Él es la prueba física de que no todos los médicos son matasanos, no todos los médicos se mueven por dinero, no todos los médicos perdieron el respeto por la vida; como él,  hay personas muy valiosa en esta hermosa tierra que siguen luchando y ayudando a otros.

Y tú, cuando leas este post ¿Te atreverías a dejar en los comentarios el nombre de un profesional de la salud a quien quieras honrar? 

 

Buscar atención médica es una decisión personal

“Sólo ud. puede tomar la decisión de probar A.A. si le parece que el programa lo puede ayudar” A.A.

En efecto, aceptar que la salud está deteriorada y buscar a un especialista que creas puede ayudar, es una decisión muy personal.

Quien acude al hospital, automáticamente no sale sano; a veces te quedas hospitalizado o nunca sales, o lo haces pero con un tratamiento a corto, mediano o largo plazo y si te descuidas corres el riesgo de sufrir recaídas.

 

Otros médicos y hospitales

Hay enfermedades que no son tan evidentes como las físicas y son igual de letales, estas son las que atacan el alma y el espíritu; tanto así, que un estado de ánimo repercute positiva o negativamente en una patología física ya detectada.

Y ¿Quién atiende las enfermedades del alma?, ¿En cuál hospital?

Es aquí donde aparecen unos médicos y centros de salud especiales; me refiero a las iglesias.

Paréntesis:

1. Te voy a compartir mi experiencia y visión (no es nada absoluto).

2. Es increíble!, siempre que voy a subir un post, me topo con una publicación alusiva al tema;en serio..¡increíble!

 

Hay mucha historia mal contada, conocimientos mal implantados, ignorancia sostenida y  muchos más respecto a las “iglesias” (centros de salud) y pastores y líderes (médicos).

Recuerda: hay médicos, hospitales, enfermeras, profesionales, personas buenas a todo nivel y otros que bueno…. ¡Quien esté libre de todo, que salga! y esta no es la excepción.

 

No nos gusta la soledad

A nadie le gusta quedarse solo en el hospital, te haces amigo o amiga de los compañeros de cuarto; pues bien, las iglesias son hospitales del alma y el espíritu. No sé quién se encargó de hacer creer que es un lugar de gente sana, inquebrantable…., ¡no!, ¡ es un hospital!, así que lo que sobra son personas que han aceptado buscar ayuda y apoyo para atender una necesidad y como en el contexto anterior el tratamiento es variable y con resultados distintos.

Hay quienes se recuperan, hay quienes salen peor, hay quienes no evolucionan. Te has preguntado: ¿Qué tan sano del alma estoy?y alguien dirá: ¡no necesito ir a un centro de esos!

Yo sólo sé que nunca voy al cine sola, siempre acompañada y rodearme de miles de extraños que comparten el mismo gusto, es una nota; también sé que es super ir acompañada a un concierto y sumergirme en un río de gente que tampoco conoces, pero que también cantando la misma canción puedes iniciar una conversa y una relación de amistad, eso también es una nota.

¿Por qué?, porque así somos la mayoría de los seres humanos: gruperos, nos gusta compartir; podemos hacer una lista de porque siempre nos relacionamos en grupos.

 

Hospitales y contextos

Así como el cine, como un concierto, como una familia, como un grupo de apoyo también son las iglesias, llenas de gente cuerda y loca como tú y como yo, con fortalezas y oportunidades de mejorar, encontrarás gente muy buena y otra más difícil al igual que la encuentramos en el trabajo, en nuestro lugar de estudio, y hasta en la familia.

Y por eso es que la iglesia es más que “cuatro paredes”, porque cerraron sus puertas, pero Dios va contigo a todos lados y basta con tomar el teléfono y hablar con la gente especial que logras conocer allí.

De verdad, espero que haya contribuido en algo positivo esta entrada; definitivamente, mientras existan enfermedades, no es posible vivir sin necesitar médicos y hospitales; pero bendito sea Dios por los buenos y excelentes que aún existen.

Sólo para cerrar quiero preguntarte de nuevo con esperanza de que alguien se atreva. No hay nada más bonito que ser agradecida y honrar al que honra merece.

 

¿Te atreverías a dejar en los comentarios el nombre de un profesional de la salud a quien quieras honrar? 

 

¡Hasta el próximo post!