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Paperboy Homecoming: Escapando de Caracas (parte 1)

William García

Hacer viajes dentro del país se ha convertido en… bueno, toda una aventura, digna de ser escrita como la nueva odisea. Y es que la situación país ha puesto hasta lo más sencillo patas arriba. Esta es la historia de como yo, “paperboy” logré salir de Caracas para pasar las navidades y el año nuevo con mi familia, contada con algunas fotografías que hice durante el viaje.

 

 

Bien, antes que todo les contaré que hice un viaje a Caracas, capital de Venezuela, que duró casi un mes y como todo viajero en el mundo llevé dinero en efectivo, la cuestión es que obviamente gasté parte de ese dinero a pesar de que mi forma de pago preferencial era por tarjeta, ya que era prioritario resguardar el efectivo para el viaje de regreso. El problema surge cuando vives en un país con una economía radicalmente inestable y al final no tienes idea de cuanto dinero vas a necesitar para tu regreso.

En efecto, una semana antes de mi viaje de retorno aproximadamente un 15 de Diciembre fui al terminal de la bandera a preguntar el precio del pasaje hasta Coro, estado Falcón, entre todas las colas para montar a los buses conseguí que me dijeran el costo, o al menos una aproximación, el cual era de 60mil bs. Bien ya tenía el presupuesto estimado, solo tenía que contar lo que tenía de efectivo para saber cuanto debía retirar del banco, porque para ser precavido debía tener al menos la mitad del precio estimado, y para mi sorpresa solo contaba con 20mil bs.

Al día siguiente me dirigí a la sede principal del banco de Venezuela, había escuchado días antes que estaban dando hasta 100mil por taquilla, pero que se tenía que llegar temprano debido a la larga cola. Llegué algo tarde, 8am, pregunté al vigilante cual era la cola para la taquilla me la señaló y la seguí buscando el final, y caminé, y caminé y caminé, hasta que por fin encontré la ultima persona en la cola, y viendo donde había aterrizado noté que era en la plaza Venezolano, a escasos metros de la casa natal de Simón Bolívar, libertador de 5 naciones, y padre de la patria, lo primero que pensé fue “que vergüenza para nuestra historia, que han hecho con tu patria Bolívar?”

 

Vista desde el patio de la casa natal del Libertador, donde se lee en un edificio: “Tenemos Patria”

La cola pasó relativamente rápido entré al interior aproximadamente a las 11am, y hablando con las personas en la cola se hizo memos tedioso (los caraqueños son muy conversadores). Les digo que fue algo decepcionante porque ni por un momento me acordé que mi cuenta era solo clave digital, y por ello la taquillera me dijo “No puedes retirar en taquilla solo en cajeros”, así que no retiré nada e hice mi cola para el cajero automático, la mentada de madre contra no se quien, no fue normal… El tema de conversación típico es la situación en la que se encuentra el país, y no es para menos porque ahora mas que nunca tiene que ver con todo. Una persona me preguntó ¿a qué te dedicas? ¿que edad tienes? le respondí y al terminal de explicarle mi carrera me dijo “Eso es muy bueno te felicito, graduate y vete, pero vetee de aquí”

 

Al llegar al cajero retiré la máxima cantidad permitida… 10mil bs. La mentada de madre contra ahora si sabía quién, no era normal…

El día #2 de retirar dinero en efectivo no tuve mucha prisa como antes y fui a las 10am al mismo cajero automático, por su puesto la cola no era tan larga como la de la taquilla, esperé pacientemente mi turno conversando con las personas cercanas a mi, el tema era el mismo y las preguntas también. “¿Que estudias?” “ah chevere, eso es muy bueno” “pero eso no se explota aquí” “Tu debes irte para que puedas desarrollar tu profesión, graduate y vete”. Las personas eran distintas pero el tema de conversación era siempre el mismo.

El día #3 de retirar dinero en efectivo, repetí el proceso, llegué a las 10am , hice la cola, conversé, escuché el comentario: “te tienes que ir para que puedas tener un futuro bueno”. Al faltar 5 personas, se va la luz, las quejas y la mentadas son inevitables entre todos en la cola, se escuchan: “ahora si, lo que faltaba” y otros que bromeaban era que estaban cambiando los precios de la zapatería de enfrente. Eran las 12:15pm y decidí sentarme prometiendo irme si la luz no llegaba antes de la 1pm, afortunadamente la luz llegó y pude retirar dinero del cajero, otros 10mil más

El día #4 de retirar dinero en efectivo, hice lo mismo, solo que esta vez la cola estaba detenida porque no había efectivo, mientras esperábamos la remesa de nuevo me dijeron lo mismo “graduate y vete”. la remesa se tardó un poco en llegar pero al final retiré mis 10mil bs

Contando ahora todo el efectivo que tenía llegaba a 60mil bs, justo lo que me dijeron que costaba el pasaje a mi ciudad… hace 5 días, y como dije anteriormente era mejor asegurarse llevando el doble, o sea 120mil bs

Regresando al apartamento, entra conmigo al ascensor un señor mayor, por su acento era español, nos saludamos y me preguntó por mi ocupación… ya sabes lo que viene después, empezó a hablarme lamentándose de como se está acabando un país tan hermoso, luego me dijo que como joven futuro de Venezuela tenía que emigrar.

 

Nota: sé que este relato se está haciendo largo, pero es lo que pasa cuando te gusta contar las historias con detalle, por ello lo dividí en 2 partes, pronto subiré la segunda y última parte.

 

Acerca del bloguero

William García

William García

Músico, fotógrafo, escritor, adicto al arte en general y estudiante de ing Telecomunicaciones. En pocas palabras: Joven polímata Venezolano de 20 años amante del arte y la naturaleza. Escribo en mi blog LaCamaraDeApolo.blogspot.com